miércoles, 18 de enero de 2012

Hanna



Hanna (USA, Reino Unido, Alemania, 2011) un road movie, thriller de espías y acción dirigida por Joe Wright a quienes pueden ubicar por Orgullo y Prejuicio, escrita a tres manos, basada en la historia de Seth Lochhead.

Protagonizada por Saoirse Ronan, Cate Blanchett y Eric Bana en los principales.

Hanna es una apuesta distinta, no tradicional, en el género de acción. Se trata del pichón que resultaría entre la Femme Nikkitta y Bourne, una güerita muy letal.

Como ya deben saber por las sinopsis, se trata de una niña criada para matar, y como si fuese una espía tiene asignada una única misión para la que se siente perfectamente preparada a eso de los… 15-16 años.

Ya saben Sweet Sixteen: papi estoy lista para auromática con silenciador. Recordándonos a esas letales Cute Little Girls: Mathilda, O-Ren Ishii, Hayley Stark, Hit Girl AKA Mindy Macready, que siempre son referenciadas a La Caperucita Roja encabronada y en esteroides con sed de venganza y ganas de una capa de piel de lobo. Lo que es un arquetipo, no? Difícil de sacudir, imposible de reinventar.

‘Érase una vez una niña muy especial que vivía en el bosque con su padre…’ La dirección es una cosa fantástica, trepidante y elegante, valga la cacofonía. Se agradece que el drama, necesario para desatar los acontecimientos, está totalmente controlado. Hanna es prácticamente un animal, puesto que fue privada de una vida ‘normal’, por su aislamiento no sabe absolutamente nada sobre el mundo, la tecnología, relaciones emocionales, sin descontar aseo personal y fashion… pobre niña necesita un extreme make over.

Y es precisamente en la sorpresa de Hanna ante el mundo, quien se cree capacitada para sobrevir en extremas situaciones, que radica la belleza de la historia: su pureza e ingenuidad.

Como ya lo han dicho de perlas cito a Las horas perdidas: ‘El resultado es una pelí­cula tensa, inquietante, a ratos cruda y a ratos poética e inocente, que sin duda es una de las revisiones más estimulantes que se han hecho de los cuentos clásicos y con la que Joe Wright demuestra una vez más que es un director técnica y estéticamente muy talentoso y con un mundo cinematográfico mucho más amplio y versátil del que podíamos esperar tras su trabajo en pelí­culas de época.’

¿Por qué ver esta pelicula? Porque es un film de acción implacable, duro y seco –como deben ser las pelis de acción– de esos que ponen a hervir la testoterona y adrenalina de cualquiera, que sin edulcurantes aborda la fuerza femenina, sobre el eterno problema que es para todos el asunto de constituirnos una identidad (¿quién soy?) y que para mejor tiene una fotografía excepcional sobre unos escenarios de sueño, que resultan en una fusión de imágenes de lo sensible, de acción y hasta de ciencia ficción.

Dato curioso: La canción que tararea varias veces Tom Hollander es The Devil Is in the Details, de The Chemical Brothers, autores de la banda sonora.

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