miércoles, 23 de enero de 2013

Jee-woon Kim



Hoy pregunté, ¿por qué demonios querría alguien ver The Last Stand con Arnold Schwarzenegger? y me dieron una razón rebuena: es la primera incursión hollywoodense como director de  Jee-woon Kim, quien tiene en su cuenta el guión del film de horror Presencias extrañas (The Uninvited, USA, Candá, Alemania, 2009)

Resulta que de Jee-woon Kim tenemos una historia de horror/amor con Dos Hermanas, un western psicodélico hilarante con El Bueno El Malo y El Raro, un thriller suspense inmisericorde con Encontré al diablo y una elegantemente sobria y soberbia historia sobre un matón de élite a la orden de la mafia Coreana en A Bittersweet Life.

Dos Hermanas (Janghwa, Hongryeon, Corea del Sur, 2003) thriller dramático de horror que me produjo sensaciones extrañas: no terminé con la emoción que esperaba de la experiencia, sino con el cuerpo cortado de pena. 

No se trata de la típica película de horror; de hecho yo la calificaría en primera instancia como un drama, el horror es como secundario. En cuanto al horror hay una galería visual muy original. El gran fuerte de esta película es su belleza visual, es así: una película de horror que es un placer ver del puro arte, buena dirección y fotografía que tiene.

A Bittersweet Life (Dalkomhan insaeng, Corea del Sur, 2005) thriller de acción, crimen, venganza y drama. 

No es la que más me ha gustado de Jee-woon Kim pero es sólo un asunto subjetivo porque es intensa y hermosa. Ideal para aquellos que gustan de filmes de la mafía con códigos de honor y cosas así. Posee todos los atributos visuales de Dos hermanas a la que se le suma discretamente una violencia salvaje que sólo podremos ver en su cenit en Encontré al diablo.

Tendrá un remake gringo a dirigir en debut por Allen Hughes, guionista de Invictus (Clint Eastwood, 2009) y Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009).

El Bueno, el Malo y el Raro (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, Corea del Sur, 2008) Western coreano.

Si un italiano hace un western se le llama spaghettiwestern, si un coreano hace un western ¿se llama sushi western? El Bueno, el Malo y el Raro es el remake de la película de Sergio Leone Il Buono, il brutto, il cattivo de 1966.

Es un fiestón de film, desde el inicio di palmaditas y brinquitos de gusto: tiene unas secuencias de acción ¡placenteramente largas! La banda sonora es digna de las películas de Quentin Tarantino, de hecho hay un track que coincide con Kill Bill I. El uso de cámara te recuerda al virtuoso de Fincher con sus tomas eternas sin cortes que traspasan mesas, sillas, pisos y hasta paredes que emulan a su vez al maestro Alfred Hitchcock. Hay secuencias de acción que ya quisiera Guy Ritchie poder concebir, como por ejemplo la persecución sobre los techos en el Mercado Fantasma.

En cuanto a las caracterizaciones, el irresistible papitomirey de Lee Byung-Hun (actor fetiche de Jee-woon Kim) se luce haciendo un papel de malo maluco malucototote, con mucho estilo y clase. Kang-ho Song como el raro (el actor fetiche de Joon-ho Bong y de Chan-wook Park, ya saben: The Host, Memorias de un Crimen, Old Boy, Simpatía por Sr. Venganza) Estoy enamorada de este hombre y sus caracterizaciones, tiene un don para expresar físicamente lo más patético del ser humano: el humor en el drama, la maldad inconmensurable disfrazada de imbecilidad, ternura en la idiotez. Este hombre con su cara de plato con ojos es sencillamente inigualable, un actor como ningún otro. Y finalmente, Woo-sung Jung, otro hermoso coreano perfecto para el papel del bueno.

Dato curioso: El Bueno, el Malo y el Raro se fulminó un presupuesto de 10 millones de dólares, y puedes ver cada centavo en acción. Los efectos especiales son tipo old school con maquetas, no se ve ni una sola cochina digitalización ¡DIVINA!

Encontré al diablo (Akmareul boatda, Corea del Sur, 2010) es una  thriller de horror, drama y venganza que ganó Mejor Película en Stiges 2010.

Si son asiduos al cine asiático estarán de acuerdo conmigo en que los de Corea nos muestran villanos de una crueldad intolerable y unos policías bastante inefectivos. Encontré al diablo reafirma mi hipótesis.

Las trama la desarrollan dos personajes que se envuelven en una inescrupulosa persecución donde se confunden entre sí en un duelo sin tregua de brutalidad visceral. Uno es un policía que busca justificada venganza, el otro es un asesino en serie que no conoce los límites de la maldad.

Visualmente es inmisericorde, explicita, violenta y sádica -sin ven la versión sin censura: dense por advertidos-.

El título le va de perlas, porque no puede sino encontrarse al diablo cuando el dolor te empuja al abismo de la locura y te ves a ti mismo haciendo cosas de las que no crees que seas capaz ni el mismo lucifer.

Yo metería todas sus películas en mi estantería de films esenciales, porque el virtuosismo con que Jee-woon Kim  nos regala una diversidad de historias y géneros se agradece.

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